Ahorro previsional voluntario

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El ahorro previsional voluntario como mitigante de los efectos de la informalidad.


Los sistemas previsionales de Reparto, donde los que trabajan financian a los que están jubilados, están en tela de juicio en todo el mundo. En efecto, la última crisis internacional iniciada en 2008 en los EEUU, con repercusiones en Europa, ha demostrado que estos sistemas tienen una fuerte vulnerabilidad fiscal intrínseca. A su vez, implican ratios de endeudamiento no explícito que pueden poner en peligro cualquier programa de ajuste financiero. En otras palabras, la deuda de los organismos públicos de seguridad social con los futuros jubilados, supera varias veces el PBI de buena parte de los países con sistemas de reparto.

La raíz de los problemas de este sistema se debe buscar en el natural crecimiento que se ha dado en la esperanza de vida. Un sistema pensado para los parámetros demográficos del siglo XIX, difícilmente se pueda continuar aplicando sin fisuras en el siglo XXI.

En los países emergentes, especialmente en los latinoamericanos, esta situación demográfica se agravó debido a la emigración de mano de obra joven y en general, a una mala administración de los fondos por parte de entidades estatales.

Se llegó así a un deterioro en la relación activo-pasivo imposible de sostener, y a un costo fiscal que crecía año tras año.

En las décadas de los 80 y 90, varios países –especialmente los latinoamericanos- comenzaron la ruta de cambiar sus sistemas previsionales y así mitigaron los impactos demográficos y fiscales de los viejos sistemas de Reparto.

Por el contrario, aquellos países que no reformaron sus sistemas previsionales, hoy enfrentan la imposibilidad de hacer frente a los compromisos explícitos o implícitos asumidos y así, recurren a cambios paramétricos en el sistema: aumento de la edad de retiro, reducción de la tasa de reemplazo (relación entre pasividad y salario), aumento de los años de trabajo requeridos para configurar causal jubilatoria, entre otras medidas.

En los países que encararon la reforma previsional, los sistemas se han ido perfeccionando. Los más avanzados incorporaron multifondos, a efectos de permitir que distintos perfiles etarios de afiliados tuvieran distintos riesgos, adecuaron las inversiones permitidas a nuevos instrumentos y comenzaron a estudiar nuevos problemas económicos que afectaban al sistema aunque no se generaran en él.

Este es el caso del informalismo.

Distintos estudios, con metodologías derivadas de encuesta de hogares o de estimaciones indirectas (como el método del circulante), señalan que el informalismo en latinoamérica continúa en niveles elevados a pesar del extraordinario crecimiento económico que estos países han tenido en los últimos años.

En Uruguay, el porcentaje de trabajadores informales respecto a la población ocupada es de 20.2% (si excluimos los empleados públicos, esta tasa trepa a 24%) y si bien es sensiblemente menor que el de años anteriores, igualmente resulta elevado, teniendo en cuenta que la economía está creciendo a tasas importantes desde el año 2003 y que el desempleo, aunque creciente en 2015, todavía se encuentra en niveles bajos. 

El sistema previsional vigente desde 1996 se ha denominado Mixto, porque mantiene un  tramo de reparto (BPS) e incorpora un tramo de capitalización individual (AFAP), de tal modo que el aporte jubilatorio personal se reparte entre el BPS y la AFAP que el trabajador elija. 
Pero para tener aportes tanto al BPS como a la cuenta individual en su AFAP, es necesario que el trabajador esté formalizado.

En efecto, estas 340.000 personas informales no aportan ni al BPS ni a su cuenta de capitalización individual en la AFAP. Por lo tanto, no tendrán una jubilación normal en su retiro, sino que pasarán a engrosar la lista de personas que obtienen un subsidio o pensión por vejez, como se le conoce en Uruguay.

Actualmente, más de 86.000 personas reciben este tipo de pensión o subsidio. Pero si pensamos que más de 340.000 son las personas ocupadas en puestos informales, el crecimiento de esta cifra de pensionados y con él de nuevos problemas fiscales, será inevitable.

Es necesario pues,  insertar esta población informal en el circuito de ahorro previsional, no para aquel que nunca estuvo en la formalidad, ya que esto representa un problema que no se puede atacar desde el sistema previsional solamente, sino para aquellos que en determinados momentos de su vida laboral, tienen episodios de trabajo informal. 
Ello es posible a través del ahorro voluntario.

El ahorro previsional voluntario (realizado por el trabajador en su cuenta previsional individual) o el depósito convenido (realizado por el empleador en la cuenta previsional del trabajador) tiene las siguientes virtudes:

a.    Mejora tasa de reemplazo (pasividad respecto al salario).

b.    Mitiga algunos de los problemas derivados de la informalidad.

c.    Alivia la cuentas públicas, intertemporalmente.

d.    Contribuye a incrementar el ahorro y la inversión.

En la gráfica adjuntan es posible observar la evolución de la tasa de reemplazo de un trabajador que tiene una cuenta en UniónCapital AFAP. 

Si su densidad de cotización es 1, es porque toda su vida activa estuvo en la formalidad. 
Si su densidad de cotización es menor que 1 es porque tuvo episodios de trabajo informal. 
En este ejemplo, tenemos un joven de 20 años, que comienza a trabajar, con un sueldo de 15.000$.

Analizaremos 

•    qué pasa si no tiene AFAP, 

•    qué pasa si sí tiene AFAP y cotiza siempre (es formal), 

•    qué pasa si tiene AFAP y tiene episodios de informalidad en el 20% de su vida activa (densidad de 0.8), 

•    qué pasa si cubre esos episodios de informalidad con 500$ por mes (16$ por día, menos que el costo de un boleto de ómnibus). 

Se puede advertir que a los 62 años (edad a la que normalmente se retira la gente), la tasa de reemplazo (jubilación respecto a su último salario nominal) es de:

•    61% si no tiene AFAP. 

•    70% si tiene AFAP (casi 100% del salario líquido) y cotiza siempre (es formal).

•    64% si tiene AFAP y  tiene episodios de informalidad en el 20% de su vida activa (densidad de 0.8). 

•    68% si realiza un ahorro voluntario en su cuenta de la AFAP de 500$ por mes, 

Como se ve, con ese ahorro, casi se logra recomponer el faltante de jubilación debido a los episodios de informalidad.



El desafío es pues, que los trabajadores, especialmente a los de menores ingresos y especialmente a los que tienen huecos en su cotización debido a la informalidad, realicen ahorro voluntario en sus cuentas.


Para ello, UniónCapital AFAP propone:

 

•    Flexibilizar el sistema permitiendo retiros de estos ahorros en ciertas condiciones, 

•    Exonerar explícitamente este tipo de ahorros de impuesto a la renta de las personas físicas, 

•    Incluir este tipo de ahorro por defecto en los programas sociales, 

•    Incorporar el tema en las matrices de promoción de inversiones,

•    Continuar con los estímulos a la inclusión financiera,

•    Fomentar una mayor cultura financiera, multiplicando programas como BCU educa, en el cual participan activamente las AFAP.


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Ec. María Dolores Benavente Acerca del autor: Gerente General de UniónCapital. Presidente de la Academia Nacional de Economía.

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