Los Trabajadores y la Seguridad Social en Uruguay

Autor Invitado
06/09/2019
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La informalidad es un fenómeno presente en todos los países de América Latina y  Uruguay no es la excepción. El objetivo de este informe es caracterizar a los empleos y los trabajadores informales en Uruguay. Aquí definimos como informales a todos aquellos trabajadores en puestos de trabajo donde no se realizan los pagos correspondientes a la seguridad social. En primer lugar se analizarán las principales tendencias de la informalidad a partir de la información de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) del Instituto Nacional de Estadística (INE), que abarcan hasta el año 2018. En segundo lugar, se analizarán los datos para 2019 a partir de la información recabada por el Monitor de Trabajo de Equipos Consultores. La caracterización comprende comparar las principales variables demográficas, sus creencias y sus comportamientos.
 
Principales tendencias de la informalidad

En los últimos diez años la informalidad ha caído desde una tasa del 32% hasta menos del 25% en 2018 (Figura 1). Esta caída está explicada principalmente por la baja en la informalidad de los asalariados (del 20% al 10%), mientras que entre los trabajadores por cuenta propia se ha mantenido relativamente constante (alrededor del 60%).
 
Figura 1: Tasa de informalidad
 

Cuando consideramos las tendencias por género (Figura 2), se observa que en ambos casos hay una caída relevante de las tasas de informalidad, aunque entre las mujeres se observa una baja mucho más pronunciada que entre los varones.
 
Figura 2: Tasa de informalidad por sexo
 

Al analizar por grupos de edad (Figuras 3 y 4) podemos observar dos tendencias distintas: mientras que en los extremos de la vida laboral (menores de 24 años y mayores de 60 años) las tendencias son constantes a lo largo de la última década, todos los grupos de edad centrales presentan una reducción sistemática ubicándose en torno al 20%.
 
Figura 3: Tasa de informalidad para edades extremas

 
Figura 4: Tasa de informalidad para edades centrales

 
Por último, las tasas de informalidad por educación (Figura 5) caen en todos los niveles sistemáticamente en los últimos diez años, pero el orden se mantiene desde los más educados con tasas inferiores al 4% a quienes sólo completaron la educación primaria con tasas en torno al 45%.
 
Figura 5: Tasa de informalidad por nivel educativo
 

En las próximas figuras analizaremos la informalidad bajo la óptica del Índice de Carencias de las Ocupaciones -ICO- (ver primer informe SICLAB de diciembre de 2017) donde se busca medir la calidad de los empleos a partir de una serie de características.
 
En la Figura 6 se observa que tanto el ICO, como el porcentaje de trabajadores que presentan al menos una carencia tienen un descenso sostenido durante toda la última década. El índice cae un 27%, mientras que los trabajadores en empleos con carencia lo hacen en 15 puntos porcentuales.
 
Figura 6: Índice de carencias ocupacionales (ICO) y ocupados con carencias

 
En particular queremos analizar cuál de los componentes del índice  es quién explica un mayor porcentaje del mismo. En la Figura 7 se observa que principalmente el ingreso laboral y los aportes de la seguridad social (informalidad) son las dimensiones que explican alrededor del 50% de las carencias y se mantienen relativamente constantes a lo largo de la década.

Figura 7: Incidencias

Sin embargo, esta relativa estabilidad no es tal cuando lo consideramos en detalle y en particular por género, como se muestra en la Figura 8. Entre las mujeres la incidencia de la informalidad cae entre 2 y 3 puntos porcentuales, mientras que para los varones se da un fenómeno inverso, incrementando en magnitudes similares.
 
Figura 8: Índice por sexo
 
Al analizar la incidencia del vector de los aportes en el ICO por grupo de edad (Figuras 9 y 10), vemos que en las edades extremas (menores de 24 y mayores de 60 años) es relativamente constante en el tiempo. Un punto a señalar es que es en los mayores de 65 donde el peso es mayor, dado que estarían trabajando como complemento de su jubilación. En las edades centrales, la tendencia principal es que en 2008 la incidencia era heterogénea y respetaba un orden de menor a mayor por edad, desde un 25% hasta un 30%. Al final de período en todos los grupos de edad se ubican en torno al 26%.
 
Figura 9: Índice para edades extremas
 
Figura 10: Índice para edades centrales
 
 
Finalmente, en la incidencia por nivel educativo (Figura 11) se observa un aumento entre los trabajadores con menor nivel educativo, hasta secundaria incompleta, mientras que para los trabajadores con algún estudio terciario aunque incompleto se observan leves reducciones.
 
Figura 11: Índice por nivel educativo
 
Características de los ocupados y cotización a la seguridad social en 2019
 
Las tendencias presentadas hasta aquí surgen del procesamiento de los datos de la Encuesta continua de hogares, relevados hasta 2018. A continuación se presentan datos complementarios que surgen del Monitor Trabajo de Equipos Consultores, los cuales permiten extender la caracterización hasta este año y profundizar en las apreciaciones subjetivas de los trabajadores en relación a la informalidad.

Los datos del Monitor Trabajo permiten observar algunas características muy marcadas en lo que hace a esta aportación, destacándose algunos segmentos de trabajadores que no realizan aportes, lo cual tiene implicancias en términos de su protección y por tanto, de la calidad del empleo.

El 44% de los trabajadores de nivel socioeconómico bajo declaran no aportar a una Caja, un porcentaje significativamente mayor que el 12% de trabajadores de nivel socioeconómico alto que no lo hace. Esta situación configura un panorama de desigualdad a la interna del mundo del trabajo que ya ha sido advertido en otras oportunidades, pero que vuelve a surgir al observar la informalidad.
 
Figura 12: Aporte a Caja de Jubilaciones según nivel socioeconómico

 Base: total de trabajadores  (2750 casos)
Pregunta: “¿Aporta a alguna caja de jubilaciones por este trabajo?
Fuente: Monitor Trabajo de Equipos Consultores
 
Como se ha demostrado en anteriores informes de SICLAB, en particular en el informe que se realizó sobre la situación de los jóvenes en el mundo del trabajo uruguayo, una de las características de su inserción es la mayor informalidad presente en este segmento de trabajadores. Más abajo puede verse que si bien el 24% de los trabajadores totales está en situación de no aportación, esa proporción es algo mayor en el caso de los trabajadores más jóvenes, llegando al 32% (segmento entre 18 y 29 años).

Figura 13: Aporte a Caja de Jubilaciones según edad
 
Base: total de trabajadores  (2750 casos)
Pregunta: “¿Aporta a alguna caja de jubilaciones por este trabajo?
Fuente: Monitor Trabajo de Equipos Consultores
 
En aquel momento ya advertimos de la importancia de considerar esta distribución desfavorable para los jóvenes. A esa edad se tienen los primeros contactos con el mercado de trabajo, y en ese momento es cuando se configuran las expectativas futuras sobre el mundo del trabajo, las experiencias, el conocimiento de buenas o malas prácticas y condiciones de trabajo, el clima laboral, el desarrollo de carrera, la posibilidad de capacitación, las experiencias de respeto de derechos laborales, entre otras.

En este sentido, destaca que el 38% de los jóvenes entre 18 y 22 años no aportan a una caja de jubilaciones por su trabajo, este porcentaje se ubica en 31% en el caso de los jóvenes entre 23 y 26 años y se encuentra en el promedio de los ocupados para el segmento de jóvenes entre 27 y 29 años.

También importa señalar que en relación a la condición de ocupación de los trabajadores, un 52% de trabajadores por cuenta propia o patrones declara no realizar aportes a la seguridad social, porcentaje que alcanza al 16% de los trabajadores asalariados privados. Este dato es importante puesto que ratifica, también, las condiciones de mayor precariedad en la que se encuentra este segmento de trabajadores.
 
En este contexto, es relevante preguntarse por la satisfacción con el trabajo que pueden tener quienes se encuentren en situación de ser no cotizantes a la seguridad social.

Muchas teorías relacionan la insatisfacción con el trabajo con la situación de informalidad de los trabajadores. Lo que puede verse aquí es que dentro de los trabajadores que no aportan a la seguridad social los niveles de satisfacción son menores. Mientras que el 25% de los cotizantes dice estar muy satisfecho con su trabajo, el 19% de los no cotizantes lo está. Al considerar los no satisfechos se aprecia que representan el 27% de quienes no aportan frente a un 17% de los que sí aportan. Si bien, obviamente, la insatisfacción por el trabajo no está afectada solamente por la situación de informalidad, es importante reparar en las consecuencias que tiene en lo que hace a la satisfacción en tanto indicador de bienestar subjetivo de los trabajadores.
 
Figura 14: Satisfacción con el trabajo principal  según aporte a la seguridad social
 
Base: total de trabajadores  (2750 casos)
Pregunta: “¿Aporta a alguna caja de jubilaciones por este trabajo?
Fuente: Monitor Trabajo de Equipos Consultores

Complementariamente, destaca que el 46% de quienes se encuentran en situación de informalidad por no cotizar a la seguridad social declaran tener intenciones de cambiar de trabajo en los próximos 6 meses, porcentaje muy superior al registrado por quienes se encuentran en situación de formalidad, 18%, tal como puede verse en la tabla siguiente.
 
Tabla 1: Previsión o intenciones de cambio de empleo según cotización a la Seguridad Social

Fuente: Monitor Trabajo- Equipos Consultores. Base total de trabajadores (2750 casos)
 
Por último, antes de presentar los resultados sobre las actitudes y creencias de los trabajadores hacia la seguridad social, conviene reparar en la relación que parece existir entre la acción colectiva y la cotización. Es sabido que la acción colectiva tiene mayor probabilidad de suceder cuando los trabajadores se encuentran en el sector formal a través de la formalización de la organización en la que trabajan como con su situación personal, por eso insistimos también regularmente en la relevancia de la acción sindical en lo que hace a la protección de los trabajadores. Como puede verse más abajo quienes trabajan situación de informalidad están  más alejados de la acción colectiva.

Tabla 2: Acción Colectiva según cotización a la seguridad social

Fuente: Monitor Trabajo Base: total de trabajadores 2750 casos.
 
Actitudes y creencias de los trabajadores sobre los aportes a la seguridad social
 
En este apartado nos preocupamos por dar respuesta a múltiples interrogantes que existen sobre la informalidad y en particular sobre el no aporte a la seguridad social. En diferentes ámbitos se escucha decir que los trabajadores “eligen” trabajar de manera informal o que no les interesa hacerlo en condiciones formales. Muchas de estas afirmaciones ignoran las distintas situaciones en las que los trabajadores se encuentran y en particular, ignoran los recursos de los que los trabajadores disponen para hacer frente a su cotidianeidad, y especialmente para hacer frente a su futuro. Por esta razón, nos propusimos medir algunas afirmaciones en tanto creencias y/o actitudes que nos permitirán poder dimensionar en qué medida los trabajadores valoran el aportar a la seguridad social, conocer qué piensan sobre quiénes son los que no aportan, así como indagar en algunos comportamientos.

En este sentido destaca que la amplia mayoría de los trabajadores reconoce y valora los beneficios de la seguridad social tanto en lo que respecta a su familia (por ejemplo acceso a la salud a través del FONASA) como en los beneficios futuros. Por otro lado, casi el 70% de los trabajadores considera moralmente incorrecto no realizar los aportes a la seguridad social. La percepción de los riesgos de no aportar a la seguridad social parece ser mayor en el caso de los trabajadores de nivel educativo más alto. Algo más de la mitad de los trabajadores de nivel educativo más bajo consideran que se corren riesgos por no aportar a la seguridad social, mientras que este porcentaje aumenta al 81% de los trabajadores con mayor educación formal.

Otro aspecto a destacar es que casi la mitad de los trabajadores de niveles educativos más bajos les importa tener algo más de dinero en la mano cada vez que cobra más que realizar sus aportes a la seguridad social. De forma comparada, el promedio de los trabajadores uruguayos que está de acuerdo con esta afirmación se ubica en un 36%, mientras que en el caso de los trabajadores de nivel educativo más alto este valor es de 19%.

En términos de las creencias asociadas a quiénes son los que no realizan aportes, destaca que el 35% de los trabajadores uruguayos está de acuerdo que son los trabajadores poco calificados los que suelen elegir no aportar a la seguridad social. Esta creencia está instalada en el 24% de los trabajadores de nivel bajo y en el 43% de los trabajadores de niveles educativos más altos.

Otro aspecto debatido tiene que ver con los porcentajes de aportación, es decir, si se aporta por la totalidad del salario o por una parte. El 33% de los trabajadores considera que muchos trabajadores optan por aportar por una parte de su salario, mientras que esta creencia alcanza al 43% de los trabajadores más educados formalmente. Pero no solo se asignan responsabilidad en lo que a las creencias refiere a los trabajadores, sino que para un 29% de trabajadores los empleadores proponen aportar por una parte del salario, porcentaje que es menos intenso en los trabajadores de niveles bajos y que alcanza al 36% de los trabajadores más educados.

Por último, se le presentaron una serie de afirmaciones a los trabajadores orientadas a medir comportamientos vinculados a la no aportación. Si bien las mismas no asumieron porcentajes declarados mayoritarios, destaca que un 18% está de acuerdo con que en caso de cambiar de empleo estaría dispuesto a aceptar un trabajo que no se pague un porcentaje de la seguridad social. Este valor alcanza al 15% de los trabajadores cuando la afirmación sostiene que estaría dispuesto a aceptar un trabajo en el que no se paguen sus aportes de seguridad social. Es decir, un 15% de los trabajadores aceptaría un trabajo que no realizara aportes, esta proporción alcanza al 19% de los trabajadores de niveles educativos más bajos, y al 8% de los trabajadores de nivel educativo alto. Por otro lado, destaca un 15% de trabajadores de nivel educativo bajo que dice haberle propuesto a su empleador no realizar sus aportes de seguridad social y un 5% de trabajadores en los otros niveles educativos. Finalmente, el 7% de los trabajadores uruguayos declara que su empleador le propuso no realizar los aportes a la seguridad social.
 
Tabla 3: Creencias, actitudes y comportamientos sobre el aporte a la seguridad social (% de acuerdo + muy de acuerdo con afirmaciones)

FICHA TECNICA
• Las preguntas son parte del Monitor de Trabajo de Equipos Consultores. 
• El Monitor está montado sobre el Sistema de Medición Regular de Equipos. Las mediciones realizadas estuvieron basadas en una Encuesta Telefónica a teléfono celular a mayores de 18 años.
• La muestra en todas las mediciones es con discado aleatorio dentro de cada prefijo y su tamaño es de 400 casos cada medición. Posteriormente la muestra se pondera por edad, sexo, región y nivel educativo. Última medición Julio 2019. En este informe se utilizó la muestra acumulada (2750  casos) y la última medición del mes de julio de 2019.
• Cuestionario elaborado por Equipos Consultores tomando como referencia indicadores estandarizados así como escalas internacionalmente validadas.
• Para la elaboración del Índice de Calidad Laboral se toma como fuente la Encuesta Continua de Hogares que ha sido compatibilizada por el Instituto de Economía  de la Facultad de ciencias Económicas. UdelaR. A continuación presentan las dimensiones y los indicadores considerados.
 

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